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El método · Scrum aplicado al marketing

Seis fases. Dos semanas. Un entregable cerrado.

Scrum nació en desarrollo de software para resolver un problema que el marketing también tiene: proyectos largos que solo se pueden juzgar al final, cuando ya es tarde para corregir. Lo adaptamos sin romperlo.

No usamos la palabra sprint como decoración. Cada ciclo de dos semanas empieza con un compromiso escrito y termina con algo que se puede ver, medir y publicar. Si un sprint cierra sin entregable, el problema es nuestro y se revisa en la retrospectiva, no se disimula en el reporte del mes.

Las seis fases

Descubrimiento

Arrancamos entendiendo el negocio, no el brief. Entrevistas con quien vende y con quien atiende, auditoría de lo que ya existe y benchmark del nicho. De aquí sale el customer journey real, no el que se supone.

Entregable — Mapa de journey + hallazgos priorizados

El ritmo

El equipo reunido de pie frente a un rotafolio, repasando el plan del sprint
Cada vuelta del ciclo es un sprint. Lo que se mide al cerrarlo decide el siguiente.
2 Semanas por sprint el ciclo completo de las seis fases
1 Entregable mínimo cerrado y revisable al final de cada sprint
15 Minutos diarios de seguimiento interno, no de reunión con cliente
0 Sorpresas al final la review muestra lo que ya se vio avanzar

Lo que siempre nos preguntan

Porque un mes permite esconder una semana perdida y dos semanas no. El ciclo corto obliga a partir el trabajo en pedazos que se pueden terminar, que es justamente lo que cuesta al principio.

¿Probamos un sprint?

La forma más rápida de saber si el método le sirve a tu marca es correr el primero y ver el entregable.

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